viernes, 20 de junio de 2014

El futuro de la tecnologia en la Era Tecnologica




La cultura, desde su mismo nacimiento, ha sido una cultura que se atrevería a llamar sin más tecnológica, porque conviene afinar un poco nuestro vocabulario, pero sí una cultura técnica, de la tecné, como decían los griegos. Y por tanto, en cuanto que técnica en el sentido griego de la palabra, incoativamente tecnología ya. Una cultura técnica o tecnológica, como ustedes quieran llamarla, pero que, lo mismo que la tecnología, hasta hace poco tiempo, era una tecnología y una técnica referida sobre todo al dominio de la naturaleza, no tanto al domino del psiquismo. Las técnicas para el dominio o del psiquismo han sido mucho más orientales que occidentales.



Esto es lo característicos de la cultura que ha sido una cultura de tecnologia, empezando por la invención, común a toda la humanidad. Propiamente hablando no existe una cultura, en el sentido plenario de la palabra, no se ingresa plenamente en la Historia, Pero nuestra cultura no es simplemente una cultura de la escritura. Es una cultura del Libro por antonomasia, una cultura de la Biblia, que no significa solamente libro sino el Libro de los libros, el libro plural, y así es como se ha desarrollado toda la cultura occidental. Entendiendo este término de cultura occidental desde sus orígenes judaicos, prolongados luego por el Islam, toda nuestra cultura estrictamente occidental ha sido una cultura del libro.

Después se han producido otras invenciones y, como decía hace un momento, a las invenciones, que todavía eran técnicas, sucedieron las revoluciones: la primera Revolución Industrial por antonomasia, como suele denominarse. Y reparen ustedes en que en esa época los inventores no eran todavía los científicos. Había una separación entre un gremio y otro. Los inventores eran más bien artesanos, unos obreros cualificados que, un poco por casualidad, un poco por el método del ensayo y el error, llevaron a cabo grandes invenciones.

Y pensemos que durante el siglo XX los continuadores de estos inventos, los que realmente llevaron a cabo una institucionalización del invento, fueron los ingenieros, profesión que ha tenido los máximos prestigios en nuestro país. Ser ingeniero en nuestro país era, durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, mucho más importante que ser un hombre de ciencia. Lo importante, lo verdaderamente cualificado en nuestro país, aquello que todos los jóvenes estudiosos deseaban llegar a ser y todas las mamás con niñas casaderas que fuesen sus novios, era, precisamente, ingenieros. Es decir, la tecnología estaba ya ahí, pero era una tecnología que, sin estar enteramente divorciada de la ciencia —ciertamente no era así, y no querría yo hacer de ninguna manera un agravio a los ingenieros—, ponía el acento mucho más en los técnico que en lo científico.
Hoy, la cultura es fundamentalmente tecnocientífica. No puede ser una cultura puramente técnica ni puramente tecnológica porque los tecnólogos que cada vez abundan más en nuestra sociedad conocen muy bien cómo hacer las cosas, pero no saben tan bien por qué ocurre ese funcionamiento.

Los tecnocientíficos como estrictamente científicos, supone una gran novedad y es una gran afirmación de la superación de esta tensión entre las llamadas dos culturas.
Hoy, la cultura es fundamentalmente tecnocientífica. No puede ser una cultura puramente técnica ni puramente tecnológica porque los tecnólogos que cada vez abundan más en nuestra sociedad.

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