CARACTERÍSTICAS Y DIFICULTADES
Sobre tecnología y educación
Tenemos que aclarar que cuando hablamos de
tecnología y educación en este trabajo nos referimos a las llamadas
“tecnologías modernas”, representadas principalmente por las aplicaciones de la
informática a la educación, pues es claro que el educador o la educadora
también está empleando tecnología cuando utiliza la tiza y la pizarra, o cuando
utiliza un rotafolio, por ejemplo.
Nos preocupa, como a Trujillo (1992), que la
informática haya sido aceptada en el mundo de la educación prácticamente sin
cuestionamiento – al menos por parte de los educadores- bajo el supuesto de que
su incorporación es condición indispensable para adecuar la educación a las
condiciones impuestas por el desarrollo científico y tecnológico. Por esa razón
en este trabajo presentamos una posición crítica, que sin desconocer el
potencial de las modernas tecnologías en educación, nos permita resaltar
algunas de sus limitaciones, visualizar algunas
amenazas, a la vez que podamos identificar algunos retos que debemos
asumir para acceder a las oportunidades que nos ofrece.
Comparto con Galvis (1991) que si la
informática ha de tener un papel importante en el enriquecimiento de la labor
educativa es indispensable tener claro que tipo de educación deseamos impulsar
y cómo se puede favorecer tal enfoque educativo.
Trabajos como los desarrollados por Galvis
(1988) demuestran que la computadora puede asumir diversos papeles como recurso
didáctico, siendo posible en consecuencia, generar ambientes de aprendizaje
apoyados por la computadora de muy diversa naturaleza.
En el caso particular de la enseñanza y el
aprendizaje de la matemática he demostrado, Meza (1997), que los procesos de
enseñanza aprendizaje de esta disciplina pueden ordenarse en una taxonomía.
También he demostrado, Meza (1998), que existen diversas estrategias didácticas
que pueden utilizarse para apoyar la enseñanza de la matemática asistida por
computadora.
Estudios como los realizados por Maldonado
(1991) han puesto de manifiesto que en las aulas en las que se desarrollan
procesos de enseñanza-aprendizaje con apoyo de las computadoras:
existe una fuerte interacción entre tradición
e innovación.
la estructura de un aula computadorizada
tiende a facilitar tipos de interacciones que no se dan en un aula tradicional.
el trabajo con el computador sirve como
estímulo a la interacción constructiva entre estudiantes.
se puede predecir que la existencia de
tensiones diferentes a las existentes en las aulas tradicionales puede
facilitar la redefinición del papel social del educador y que si se impulsan
prácticas que animen a compartir experiencias y a discutir marcos de referencia
nuevos, se pueden generar cambios valiosos para la educación.
Pienso que la tecnología no es la solución de
todos los problemas educativos, pero reconozco que existen tendencias que
muestran que se convertirá en un agente activador del proceso de cambio en la
educación.
Por el lado de las amenazas tenemos que la
cantidad insuficiente de equipo y de programas en las instituciones educativas
y la poca capacidad para mantenerlos actualizados, puede constituir una gran
limitación.
Uno de los factores que más puede limitar el
empleo de las computadoras en la educación es el factor económico. Sobre este
aspecto surgen interrogantes que no tienen, al menos todavía, una respuesta
definitiva. ¿Debe un país pobre y subdesarrollado como Costa Rica invertir
importantes cantidades de dinero en computadoras cuando no hemos podido
resolver otros problemas del sistema educativo, como la falta de aulas y de
pupitres? ¿Podrá el país dotar de una cantidad adecuada de equipo a cada
escuela y colegio? ¿Tendremos capacidad financiera para mantener actualizado el
equipo y los programas?
Este aspecto debe concienciarnos de la
responsabilidad de aprovechar al máximo los recursos computacionales destinados
a apoyar los procesos educativos.
Una esperanza que aparece al respecto es la
relativa tendencia de los precios a bajar. Cada vez podemos adquirir equipos
más potentes con montos menores o iguales a los que se adquirían anteriormente
equipos de menor capacidad.
Otra de las amenazas es que la introducción
de cambios curriculares en el presente pueda generar deficiencias en las
personas en el futuro. La tendencia a suprimir objetivos y/o contenidos de los
programas de estudio, con argumentos como que las computadoras “los hacen
innecesarios”, podría arrojar consecuencias negativas en la formación de los
estudiantes que se manifiesten en el futuro.
En este punto temo que pueda suceder lo que
pasó en los años 60 y 70, con el llamado movimiento de la “matemática moderna”.
Bajo argumentos de que una serie de contenidos ya no eran necesarios, pues no
eran “modernos”, se suprimió de los programas la enseñanza de una serie de
tópicos de geometría elemental. Como consecuencia, pocos años más tarde, las
personas formadas con esos programas mostraron serias dificultades espaciales.
¿Tendremos que crear gimnasios para que las
personas, después de un ajetreado día de trabajo con las computadoras, puedan
llegar a una sesión terapéutica a trabajar con papel y lápiz las viejas rutinas
de factorizar a mano o sumar quebrados?.
La importancia de este tema no debe
subestimarse. La investigación educativa permanente sobre la importancia de la
enseñanza de cada tema, las consecuencias de su eliminación y la introducción
de nuevos y mejores temas, parece ser parte de la solución.
Tenemos también la amenaza de que hagamos más
énfasis en las computadoras y en los programas de “software”, que en los
aspectos realmente relevantes de los procesos educativos. Podríamos dedicar el
tiempo a que los estudiantes aprendan a usar los programas de “software”,
descuidando el aprendizaje que debemos lograr con el uso de esos mismos
“paquetes”. ¿De qué nos sirve que un estudiante pueda centrar textos o ponerlos
en negrita, si no sabe redactar?
No debemos perder de vista que la tarea fundamental
del docente es planificar, desarrollar y evaluar procesos de
enseñanza-aprendizaje. La computadora juega, en este contexto, el papel
exclusivo de instrumento de apoyo. Por tanto, debemos cuidar que la computadora
no se constituya en el objeto de estudio, relegando a un plano secundario la
enseñanza y el aprendizaje de los temas fundamentales.
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