El tener una cámara digital
es algo satisfactorio porque nos sirve de gran ayuda pero esta de igual forma implica algunas
dificultades las cuales de algún modo
nos impiden utilizarla , una de estas dificultades la podemos encontrar al momento o en el tiempo de encendido
prácticamente es inexistente. Tras encender la cámara, es posible realizar la
primera toma. Una vez se pone el ojo detrás de la cámara, un nuevo mundo se
abre tras ella. Personalmente,
opino que la lente está situada demasiado cerca
del cuerpo, lo que origina ciertas dificultades al tratar de ponerse cómodo
tras el visor. Ello requiere un poco de práctica, nada más. El visor en sí, sin
embargo, es un gran logro, realmente grande. Con él, Nikon prueba que con un
sensor de imagen relativamente pequeño es posible construir un visor de gran
tamaño. La cuestión es cómo ha logrado hacerlo. Me consta que otros fabricantes
de cámaras D-SLRs están logrando similares resultados en materia de grandes
visores. Y es que es en el visor, después de todo, donde la imagen y el
contraste quedan definidos a priori, algo fácil de realizar con la Nikon D200.
El visor también ofrece gran
cantidad de información. Naturalmente, muestra los datos de exposición, pero en
este caso también muestra la sensibilidad y la medición de luz seleccionadas,
así como la cantidad de imágenes que todavía pueden realizarse, lo cual
corresponde generalmente a la cantidad de imágenes que todavía caben en la
tarjeta; la cantidad que todavía cabe en el búfer se visualiza tras pulsar a
mitad de recorrido el botón disparador.
El botón disparador posee un punto de presión muy agradable, reaccionando rápidamente al movimiento del dedo. La función de autoenfoque es otra característica llamativamente rápida. Con el multi-selector se escoge uno de los once puntos de enfoque, algo que se realiza de modo fácil y sencillo, y que presentaría más problemas de llevar la cámara alrededor del hombro, pues de manera accidental sería muy fácil seleccionar un punto de enfoque erróneo. Lo mismo podría ocurrir al realizar una toma, pues la nariz del fotógrafo podría tocar sin querer el multi-selector. Por tanto, ¡es importante mantener siempre el visor a la vista! Los once puntos de enfoque están situados de modo algo menos impresionante que en la D2X, algo más al centro. Ello no significa que no sea agradable trabajar con ellos; no es preciso girar la cámara continuamente cuando el sujeto se descentra.
El botón disparador posee un punto de presión muy agradable, reaccionando rápidamente al movimiento del dedo. La función de autoenfoque es otra característica llamativamente rápida. Con el multi-selector se escoge uno de los once puntos de enfoque, algo que se realiza de modo fácil y sencillo, y que presentaría más problemas de llevar la cámara alrededor del hombro, pues de manera accidental sería muy fácil seleccionar un punto de enfoque erróneo. Lo mismo podría ocurrir al realizar una toma, pues la nariz del fotógrafo podría tocar sin querer el multi-selector. Por tanto, ¡es importante mantener siempre el visor a la vista! Los once puntos de enfoque están situados de modo algo menos impresionante que en la D2X, algo más al centro. Ello no significa que no sea agradable trabajar con ellos; no es preciso girar la cámara continuamente cuando el sujeto se descentra.



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